LA ENSEÑANZA MAS ALLÁ DE LO ACADÉMICO,                                                             " Una visión basada en el compromiso y el amor"

 

Ana Herrera Flórez- Docente (1)

 

 

En  la presente historia  describiré como trasciende  y ha trascendido mi labor docente universitaria  por más de 18 años   basada en lo más importante  “el amor  hacia mis  estudiantes”, en su aprendizaje, en su confianza etc.  Queriendo y permitiendo  siempre que sean los mejores, sin distinción de quien es el buen o mal estudiante. 

 

En mi larga trayectoria docente,  decir que me siento plena,  creo que no, aun no… por que  me quedan muchos mas años para seguir con este compromiso que  AMO, desde que tuve  mi primera experiencia como profesora universitaria, sentí inmediatamente la química, es decir, aquello era para mi. Sin haberlo estado buscando llegó sin permiso y se quedará ahí  por el resto  de la vida que me haga falta y el todo poderoso decida.

Cuando sentí  ese feed back con los estudiantes, decidí  con mucha  responsabilidad  especializarme  inmediatamente  en  Docencia universitaria,  y en muchos  saberes mas, de ahí nace mi compromiso, pero no para obtener un puesto,  sino  de adquirir  conocimientos y brindarlos  a mis  alumnos, por que  un

verdadero docente no es egoísta con sus saberes, todo lo contrario los aporta e influye o insta al discente a que  siga por el camino del saber, ya que el conocimiento  es infinito.

Pese a  que no tuve una formación basada en escuela de tipo pedagógico, hoy puedo decir,  con  convicción  que el docente  es  por excelencia  DE   VOCACIÓN; Es decir  cuando se tiene vocación e interés de  avanzar como  profesional,  pero  pensando  en tu prójimo, para brindar  a los demás  un futuro mejor,   entonces estas en el camino correcto,  “ERES DOCENTE”;  la palabra docente  para mi es sinónimo de amor  y retribución,  por que independientemente de la  cancelación  de los  honorarios que recibo  por lo que hago,  estará  siempre primero  la  semilla que  voy a sembrar en cada una de las asignaturas que  imparta a mis alumnos;  la satisfacción de  que  jamás seré olvidada, se guarda peregne en mi mente,  por  que  siempre les hago saber que “yo no enseño ellos aprenden”…, guiándolo siempre  hacia  el camino del conocimiento pleno y sin restricción, sin engaños, sin mezquindad; pero sin duda lo mas hermoso es como  mis alumnos me manifiestan el gran amor que les infundo  y  las distintas formas  en que me lo hacen saber mis estudiantes, tanto en pregrado como en postgrado, ES ALGO QUE TRASCIENDE MI SER  y  amigos  lectores, esto sin duda no tiene PRECIO, y nada se compara con la satisfacción plena que me hace sentir; Y  SI  SOY  DOCENTE, me lo reafirma mi conciencia, ya que  el sentido  que tiene mi labor se ve reflejada  cada día, cada semana, cada semestre que culmino, cuando con orgullo,  observo  el efecto  e impacto  que generan  mis actuaciones  en  los estudiantes, ENTONCES  DIGO, GRACIAS DIOS!, “HAN RECIBIDO EL MENSAJE”.

En los años que tengo en mi labor he tenido muchas anécdotas  e  historias que han generado  grandes   impactos, positivos  en mi desarrollo profesional  y personal; no obstante he escogido  solo una de ellas  por que  significó mucho en mi vida, y en mi calidad humana.

Hace aproximadamente siete (7 años) Fui contratada por una institución privada  para  que realizará  una capacitaciones  a un grupo de personas en EMPRENDIMIENTO, ( una de las  temáticas  que yo abordo como docente regularmente en diferentes universidades), solo me dijeron que era un grupo  numeroso de estudiantes y que confiaban en mi para sacarlos adelante y que tenia que desplazarme a un municipio vecino  de la ciudad de Barranquilla donde resido actualmente,  y ese era  el municipio de Malambo, donde emergen mucha población que a sufrido han de desplazamiento forzoso y  que  se asentaron  en este municipio,  provenientes de distintas zonas de Colombia. 

Llegué al sitio  de encuentro y capacitación,  un día lunes  del mes de agosto del año 2006  muy temprano,  ya que mi labor se extendería por varias semanas y no tenia idea alguna  de cómo sería el sitio que tendría para realizar dicha capacitación.   A eso de las 6:30 de la mañana llegue por primera vez  a un lugar que  me  marcaría  profundamente mi labor DOCENTE.  

Al  penetrar  al sitio me di cuenta que no era una institución educativa como tal,  tenia aspecto como de una bodega  y efectivamente  era  una bodega donde se almacenaban alimentos remitidos por una organización internacional “FAO” (organización mundial de alimentos) y    que eran donados  al grupo de personas que yo tendría como estudiantes durante  un semestre.  Lo primero  que hice al llegar  fue acercarme  a una oficina visible, y supuse que  me guiarían a donde debía dirigirme para realizar  mi labor,  y  solicitarles  los recursos que necesitaría  para  iniciar.

Gentilmente, el director del programa, SEMBRANDO FUTURO, me  recibió y me dio la bienvenida, y me manifestó cuantos y quienes en realidad serian mis estudiantes durante todo un semestre,  pero primero me hizo saber  que me habían contactado por que sabían de experiencia y  de las buenas recomendaciones que les habían hecho sobre mi persona, el cual le agradecí,  a su vez me dijo: “este será un gran examen para usted” y le dije  por que?,  me respondió:  el personal que va  a enseñar  no es fácil,  son personas que han sufrido mucho, y necesitamos de personas como usted para sacarlos adelante,  le dije: gracias, pero aún no le entiendo,  me dijo: mire aquí no  va ser como en la universidad,  no tenemos recursos para  tener  una disposición como tal, aquí usted debe poner DE SI TODO LO QUE TIENE Y SABE, ya que solo tenemos  un tablero  y eso pequeñito, unas sillas  y unos cuartos que hacen de SALON DE CLASES,  hemos comprado hace poco unos abanicos, pero  con tanta  calor se ha dañado  mucho de ellos,  las  clases  serán durante todo el día,  de 8 de la mañana  a  4 de la tarde  seguidas, solo haremos receso  a las doce del día para almorzar, usted tendrá  dos grupos diarios  uno en la mañana y otro en la tarde,  Al  escuchar   al señor  director me  decía a en mi mente,  no importa  la incomodidad, “soy docente”, y puedo superar  la escases de materiales con que trabajar… fue  entonces el primer animo que me di.

Al  sonar el timbre que avisaba que  debíamos comenzar  las clases, me dirigí al salón que me habían ubicado a mi primer grupo del día, y llegue con todo  el animo posible de conocerlos y saber en verdad  a quien  o a quienes  serian mis alumnos.  Cuando llegue al salón ya estaba  copiosamente lleno, alrededor de  60  personas, todas mayores de edad, unas mas jóvenes que otras, el promedio de edad  era aproximadamente de  30 años, no obstante, habían  también dentro del grupo personas que semejaban tener hasta  60 años.

Les di la bienvenida, muy  cálidamente, solo contaba con un marcador y un borrador  y les escribí  en letra GRANDE, “BIENVENIDOS  AL CAMBIO”.  Empecé a  presentarme quien era,  que iba a enseñar,  y como  íbamos  a realizar  nuestro  encuentro con el saber, pero lo primero que les dije es lo que siempre les dijo a todos mis alumnos, vamos a aprender mutuamente, vamos a recorrer el camino del conocimiento que nos va traer  un mejor futuro, vamos a cambiar de mentalidad, vamos a tener fe  en nosotros mismos, vamos a creer que si se pueden lograr las cosas pese a las adversidades que tenernos, vamos LUCHAR, por tener un mejor mañana,  vengo a venderles esperanza que solo  se gana  con EDUCACION. (Esto lo hago con mucho dinamismo y energía)

Una vez, hice mi presentación, les dije a cada uno que se presentará  por que para mi era  muy importante conocerlos, como era su nombre, de donde venían  que sabían hacer,  para poder  darle piso así a lo  que les iba a enseñar y era nada menos que a que supieran como se HACIA UN PLAN DE EMPRESA.

A medida que se iban presentando, mi corazón latía profundamente, y le pedia a Dios que me llenará de su sabiduría para lograr  vencer cualquier obstáculo que  se pusiera en el camino para  enseñar  a estas  personas.  Y digo que mi corazón latía, no se si de alegría, o de mucho dolor  de PATRIA, por el sufrimiento  y resentimiento con que estas personas hablaban  de cómo salieron de sus tierras, como sufrían para salir adelante.  Cuando  manifiesto  que sentía alegría, no es que propiamente sentimos todos en un momento de euforia, no, todo lo contrario, esa alegría que yo sentía  era el GRAN RETO, que tendría con estas personas  que  eran de varias regiones de Colombia, con un lenguaje diverso, algunos no sabían escribir, no sabían leer,  pero recuerdo muy jocosamente  un señor, que por respeto no diré su nombre, me decía: seño, yo no sé leer ni escribir, pero nadie me gana sacando cuentas…!, yo le dije: fabuloso  tiene un punto  a su favor. 

 Con el  panorama  descrito  anteriormente tendría en verdad que llenarme de un gran AMOR  por la enseñanza, debía hacer lo que siempre hacia pero  esta vez  elevarlo a la enésima potencia, y me repetía a mi misma varias veces, “SOY DOCENTE,  y  no habrá poder que me inhiba de enseñar a estas personas, las estrategias que tendré que utilizar son diversas, pero lo haré y  sembraré en su corazón la semilla del AMOR”.

Diariamente mis clases eran casi que personalizadas, ya que tenia que luchar, con el llanto de varias mujeres, al saber que estaban allí, pero que sus pequeños hijos  habían quedado sin desayuno, y lo peor no saber si podrían comer todo el día, otras  que lloraban a sus muertos, es decir, a sus maridos, hijos, sobrinos, hermanos que habían asesinado vilmente, en sus fincas  para sacarlos de sus tierras,  otros  que recordaban a diario con mucho rencor por  esas personas que los convirtieron en desplazados, otras por que  dormían en cambuches   venían  enfermos de la piel  con brotes distintos por tener que dormir  en el suelo,  a los que no sabían leer ni escribir,  a las personas ancianas que querían salir adelante, y aún mas a una joven que era sorda. 

En estos momentos, no se como  mi presencia se triplicaba, me convertí, mas que  una docente que a diario les enseñaba con hacer un plan de Empresa, en psicóloga, en enfermera, en benefactora, etc. No obstante,  mi animo nunca desfalleció, por el contrario era como si cada día me llenará  de mas impulso, era como si tomara unas pastillitas mágicas de amor hacia los demás,  para  lograr  que estas personas, me entendieran lo que venia  a enseñarles,  ha hacer que  su actitud hacia la vida y el Estado Colombiano cambiara,  que  su visión de vida fuera diferente,  que tenia que aceptar la realidad (nada fácil desde luego) y que  tenían un CAMINO DE ESPERANZA, potencializando en cada uno de ellos  lo que  sabían hacer mejor,  comidas, artesanías, música. Etc.

Transcurrió  así todo el semestre de capacitación, y al final del mismo ellos deberían  mostrar lo que yo  les había enseñado  al director, para que con ello  poder contactar a las incubadoras de empresas para que  apoyaran las iniciativas empresariales   de estas personas y sacarlas adelante.

El  Director se sorprendió  de todo lo logrado, me dijo: no me equivoque cuando la elegí, quedó admirado de  como el que no sabia leer,  había logrado que entendiera el proyecto y mostrara el suyo;  las señoras en su gran mayoría eran artesanas, como mostraban orgullosas lo que habían hecho.  Cada  grupo de personas, tenía su proyecto dirigido y ahora lo que nos quedaba era el apoyo económico para montarles la empresa que con mucho esfuerzo había logrado  emprender junto con ellos.

El apoyo no se hizo esperar, gracias  al apoyo  de algunas incubadoras de empresas nos dieron su respaldo, se abrieron muchas puertas para que éstas personas colocaran sus empresas que le permitieran cambiar de vida  y salir adelante. Ellos mismos no se lo creían,  y cuando me tuve que despedir de ellos,  fue  muy doloroso y de FELICIDAD, también, para mí y para ellos, no sabían como mostrarme el agradecimiento, algunos me hicieron detalles pequeños  de lo que hacían ellos con sus manos, me daban muchos abrazos, y me decían con un gran sentimiento. GRACIAS SEÑO ANA, usted creyó en nosotros,  usted es una gran MAESTRA, la queremos… yo les contestaba: las semillas que vine a sembrar dieron sus frutos, no me den las gracias, esa es mi labor… vine a enseñar con AMOR,  y hoy tengo los frutos, ustedes son mi mayor orgullo, esa es mi paga, mi satisfacción.

Hace  dos  años  me reencontré con  varias personas de este grupo que capacite, y mi orgullo no pudo ser MAS GRANDE;  muchos de ellos hoy son otras personas, han tenido éxitos en sus negocios, tienen otro estilo de vida,  muy a pesar de su dolor, que en el fondo  aun persiste y que tal vez  no cambiará, pude paliar en ellos  la palabra esperanza, ahora sé que se  quedó en ellos. (Muchos de ellos cuando me encuentran en algún supermercado o en otros sitios de la ciudad de Barranquilla, me dan un gran abrazo y no se cansan  de darme las gracias)

  Solo  me queda dejar de manifiesto en esta historia  y  que  espero inspire a otros a hacer el “ bien”, es que,  me siento cada día  mas orgullosa de lo que soy, y  aunque algunos  digan: que  ser docente  en este  país  no PAGA.  Mi concepto  hacia mi labor no cambiará, y hoy con muchos más años de experiencia digo fervientemente, SOY DOCENTE DE VOCACION y de PROFESION.

 

 

 

Gracias.

 

 

 

Dios Bendiga a todos los Docentes.!!